miércoles, octubre 24, 2007

Sistema

La semana pasada todavía se comentaba la defensa que hizo ante el Rey la presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, de un amiguete suyo, locutor de radio de la COPE. El debate en torno a este personaje que ya conoceis suele abrirse con facilidad, puesto que un individuo así no suele pasar inadvertido: admirado u odiado, alguien con un ego tan enorme como su sobervia cabezota, siempre da para hablar, sea bien o mal. "Hace su papel", pienso después de todo, para no enfadarme cuando escucho alguna de sus sandeces. Es un mal necesario. O un bien, según se mire. Porque, te guste o no te guste, cumple a la perfección una destacada función. Por un lado, ha conseguido que cierto número de ciudadanos pueda quitarse el complejo de ser de ultra derecha en democracia y pueda expresarse con libertad (y melancolía); Por otro, favorece a los políticos conservadores más liberales, que aprovechan los radicales excesos verbales de esta gente para poder distinguirse de ellos y autoubicarse en un "centro político-ideológico" que permita mejor "vender su producto", puesto que ese ambiguo centrismo alcanza a un mayor número de gente; Y, lo más gracioso, facilita la cohesión y la compactación de determinados grupos o partidos que, de otra manera, estarían sometidos a otro tipo de fuerzas internas, que podrían disgregarles. Mucha gente en las elecciones vota por ideología o simpatía; Pero no son pocos los que acuden a votar por antipatía o rechazo. Las campañas electorales pretenden garantizar una mobilización mínima para cada partido; Sin embargo, existe un grado de participación generado por personajes mediáticos que consiguen una mobilización (opuesta a sus objetivos) que ni siquiera los partidos pueden lograr por si mismos. Por eso yo creo que existen voces que se consideran "convenientes" dentro del panorama político. Generan dinámicas dentro de un sistema controlado.


La política, entendida como una serie de decisiones y actuaciones llevadas a cabo por una serie de actores (politics), me hace recordar un poco la película cómica (de culto) Amanece, que no es poco (Jose Luís Cuerda, 1988). La historia se desarrolla en un extraño y extravagante pueblo, en el cuál cada año se eligen por votación a quién le va a tocar ser el alcalde, el cura, el maestro, el médico, la mujer del médico, la puta, la marimacho, los guardaciviles, las adulteras, los borrachos, etc... Por supuesto, uno, si ha disfrutado en su rol, puede solicitar el repetir en su cargo. De esta manera, la gente corriente (bueno, "corriente" por llamarlo de alguna manera) desempeña un papel decidido de antemano y, durante un tiempo, simplemente se presta a cumplir con él lo mejor que pueda. Lo cierto es que la película es bastante absurda (y muy divertida), lo cuál frecuentemente no difiere de la realidad. ¿Cómo se entiende que aquel que hoy es un crítico, mañana es un adulador? ¿O una misma frase sea tomada más o menos en serio según quién la pronuncie (incluso si es la misma persona pero con diferente "posición")? ¿O lo que en presente son exigencias, en futuro es total aceptación o absoluta compresión (y viceversa)?


Alguna vez he escuchado que lo que caracteriza un cuento es la manera de estructurar la historia a través de una serie de personajes, cada uno de los cuáles se define en relación a los otros. El equilibrio no solo comprende el contraste entre los opuestos, sinó que también requiere compensación dentro de un mismo bando. De hecho, cuando dos personajes tienen el mismo rol, uno acaba desapareciendo. En un sistema compuesto, la interacción entre elementos nunca es exactamente igual y, por ende, las reacciones no podrán ser idénticas. La Joven Del Agua (Shyamalan, 2006) muestra los diferentes roles que interpretan los miembros de una comunidad de vecinos, unidos casi todos ellos por un propósito común. Algunos pueden ser semejantes, lo cuál lleva a confusión, y a un resultado catastrófico; Pero cada uno aporta algo por si mismo y sus esfuerzos son vanos cuando pretenden ser lo que no son. El resultado final esperado requiere que cada uno cumpla con su papel, sea más positivo o sea más negativo, más centrado o más extremado. La clave está en que la balanza se encuentre equilibrada o se acabe por equilibrar.


Solo el que ambiciona mucho y no puede lograr lo deseado puede intentar romper la baraja. Lo contrario del que vive y tiene un papel importante en el sistema. Quizá pueda tensar la cuerda para ganar protagonismo o captar la atención sobre su figura. Pero quién necesita de un sistema, su sistema, que es el que le define como un tipo de actor principal, la lógica dice que nunca querrá quebrantarlo realmente. Aunque pretenda aparentar lo contrario. Porque, recordad, la inmensa mayoría necesita un sistema.

1 Comments:

Blogger Ruben said...

je je...buena reflexión. Pero olvidas algo Reverendo. Vivimos en un ECO-sistema compuesto a su vez de varios sistemas que interaccionan.

El que deja de jugar un papel en una charca puede seguir jugandolo en la charca cercana. El éxito de supervivencia de la rana está en averiguar cuando ha de abandonar la charca y hacia que otra debe dirigirse. No lo olvidemos...aunque todas las charcas acaban secandose uno no puede dejar de ser rana.

1/11/07 18:20  

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