miércoles, febrero 28, 2007

PRINCE OF PERSIA

Lo siento, muchachos, pero tengo otro rollazo para vosotros. La semana pasada, el Organismo Internacional para la Energía Atómica (OIEA) anunciaba en Viena que Irán no había paralizado su programa atómico y seguía sus actividades nucleares de enriquecimiento de uranio. Esto venía a confirmar lo que ya se esperaba, puesto que un año antes, el estado islámico persa ya había avisado que no iba a detener dicho programa, justificando que lo único que perseguían tenía una finalidad pacífica (obtención propia y generación de energia nuclear) y que sus intenciones no eran las de desarrollar armas nucleares. El informe de la OIEA, redactado por su director, el egipcio Mohammed El Baradei, afirmaba que Irán podría poseer este tipo de armas en un plazo de 3 a 10 años, pero que, a su vez, en nota aclaratoria, no tenían evidencia alguna que mostrase la intención de desarrollarlas y/o de realizar uso de la tecnología con fines no pacíficos. Pese a ello, dos días antes, la BBC revelaba la existencia un hipotético plan de ataque de EEUU a Irán para impedir que prosigan estas actividades, si bien tanto representantes de la Casa Blanca como el gobierno británico aparecieron días después para desmentirlo. A pesar de que el pasado día 26 de febrero, el Pentágono creó un grupo especial para planificar un ataque con misiles sobre instalaciones iraníes, americanos y británicos han asegurado que mantienen sus intenciones de continuar la línea del diálogo y la negociación.

¿Generar energía nuclear significa generar bombas atómicas? Aunque no se pueda descartar que Irán pudiera crearlas (haría falta enriquecer el uranio un 90% en lugar del 4%, un proceso mucho más complejo), lo cierto es que es posible que el régimen de Teheran tan solo pretenda desarrollar una fuente de energía con el que abastecer a su territorio y algunos estados vecinos (algo que perjudicaría los intereses norteamericanos en la zona). De hecho, el mismo día que El Baradei presentaba su informe (22-F), la OIEA recibía en Viena a los miembros del Arab States-GCC (Estados Árabes- Consejo de Cooperación del Golfo: Arabia Saudí, Bahrein, EAU, Kuwait, Qatar y Oman) para escuchar su oferta sobre el desarrollo de energía nuclear en el Golfo. El GCC afirma que sus países gastan enormes cantidades de petroleo y gas en el proceso de desalinización (conversión del agua salada en agua potable) y que necesitan con urgencia fuentes de energía alternativas para poder garantizar su futuro. Su portavoz, Abdul Rahman Al-Attiyah, afirma que la energía nuclear resulta más barata (aunque mucho más contaminante) y rentable para generar electricidad y desalinizar el agua, elemento indispensable en una región tan seca como la del Golfo Pérsico. Por ese motivo piden que se les permita su desarrollo con fines pacíficos. Evidentemente, las comparaciones podian haber resultado inevitables y, por ello, la noticia trascendió poco.

¿Qué ocurre realmente con Irán? ¿Realmente el régimen de Teheran, liderado por su radical presidente, Mahmoud Ahmadinejab, es tan perverso como se dice? ¿resulta un peligro inminente para EEUU y Occidente?. Lo cierto es que Irán es un estado con el que EEUU está especialmente mosqueado. No es simplemente que derrocaran en el 79 al sha de Persia, Mohammad Reza Pahlevi, lo que supuso a norteamérica perder como aliado al segundo país con más reservas de gas del mundo, ni que la posterior crisis de los rehenes dejara en evidencia a dos presidentes (Carter fracasó en su rescate y Reagan los canjeó con la venta de multitud de armas -Irangate-). Tampoco es su regimen fundamentalista, ya que, según afirmaba recientemente el inspector de armamento, el estadounidense Scott Ritter, bajo un tupido velo de apariencia existe una juventud bastante moderna y culturalmente algo pro-americana (significativo es que más de la mitad de la población no supere los 30 años). Entonces, ¿no será posible que Irán sea más una amenaza económica que política para EEUU, cuya ubicación geográfica represente un serio problema para los intereses de las multinacionales energéticas norteamericanas?

¿Qué ha pasado últimamente? A finales de Enero, la multinacional holandesa Shell llegó a un multibilionario acuerdo con el gobierno iraní para desarrollar, junto con Repsol (la nuestra, la de toda la vida), South Pars, el que será el campo de gas natural más grande del mundo. Esto supondrá una inversión de 25 billones de dolares en Irán, que, se calcula, podría ganar 11 billones $ en los próximos 30 años. No cabe decir que esto ha generado un cabreo monunental en Estados Unidos, que se ha movilizado para aplicar las sanciones pertinentes, en virtud de la Iran-Libya Act, una ley nortemericana que prohibe, desde 1997 (y con efectos desde 95), invertir más de 20 millones de dolares anuales en el estado persa. ¿Porqué? Sencillo, en el 97, durante la presidencia de Khatami, se firmaron contratos por 2 billones de dolares con las empresas France Total (francesa), Gazprom (rusa) y Petronas (malaya). Eso suponía un serio perjuicio para las empresas yankees, que no veían ni una sola migaja del pastel, así que la Administración Clinton salió, como fue habitual en los mandatos de William Jefferson, en ayuda de sus "chicos". Había que demostrar quién mandaba y quién se forraba. Obviamente, diez años después, contentos, lo que se dice contentos, lo están menos que nunca. Sobretodo porque south pars no es un pedrusco aislado caido del cielo. En diciembre pasado, Irán llego a un acuerdo preliminar con China para desarrollar otro megacampo gasístico, North Pars, 16 billones más de los que EEUU no huele apenas un dolar. Con este panorama, no me extraña que la potencia hegemónica mundial desee bombardear este radical estado fundamentalista.

Las tensiones entre ambos países es constante. La Casa Blanca acusa a Irán de estar detrás de las inserrucciones chiítas en Irak, algo que no sería raro puesto que el Pasdaran ("guardianes", que funcionan a modo de servicio secreto iraní) tiene mucha experiencia en la zona. Eso no quita que el gobierno de Bush lo aproveche y lo sobredimensione como excusa para poder justificar su presencia militar allí, algo cada vez más difícil de tragar por la población norteamericana. Como la credibilidad de sus representantes políticos está más que entredicho, no se sabe a ciencia cierta qué hay de verdad y qué no. Por otro lado, al parecer, Irán abatió recientemente un avión espía. La respuesta fue inmediata: cinco iraníes fueron arrestados la pasada semana en el norte de Irak. EEUU dice que son espías; Irán, que son representantes diplomáticos injustamente retenidos.

Si la cosa va a peor, ¿qué podemos encontrarnos? La ONU volverá a ser poco operativa. El Consejo de Seguridad podrá vender una imagen, pero es de esperar que ocurra lo de siempre con los miembros permanentes: EEUU y Gran Bretaña por un lado; Rusia y China, por otro; Y Francia haciendo malavarismos. De hecho llevan ya bastante tiempo igual. Eso no sería impedimento para que los aliados anglosajones actuaran por su cuenta, pero, como afirmó Tony Blair el pasado día 21 de Febrero: "Irán no es Irak". No es una simple y aguda observación. La superioridad tecnólogica militar es considerable, pero parece que el estado islámico tiene algunos recursos más que su vecino irakí. En 2005, se firmó un acuerdo por el cual el gobierno ruso se convertía en el proveedor defensivo del régimen de Teherán. Un ejemplo, del que hay constancia, es el billón de dólares invertidos en el sistema antimisiles TOR-M1. Rusia no es el único proveedor. También tiene como vendedores a China y... a EEUU. Los demócratas, con el Senador por Oregon Ron Wyden como estilete, han intentado que se prohiba la venta de la tecnología del caza F-14, cuyas partes se encuentran a la venta en el mercado. Parece una broma, pero que en el Senado estadounidense se mencione del riesgo de que dicha tecnología militar caiga en malas manos y que los republicanos afirmen que están en ello (sin hacer nada, claro), dice bastante del atípico orden de prioridades existente en la política estadounidense.

¿Habrá finalmente un ataque militar? La información no fluye como debería, así que nada es seguro. Existen demasiadas luces y sombras. No obstante, todo indica que no es el mejor momento para llevarlo a cabo. La empresa yankee Standard and Poor's ha realizado simulaciones sobre el impacto ecónomico de un enfrentamiento militar con la república islámica y las consecuencias que tendría sobre EEUU y sobre la economía mundial. Los resultados no son muy alentadores y por eso Ahmadinejab puede permitirse en la actualidad esa actitud chulesca y provocadora con el "Gran Satán". Si sufrieran un ataque, Irán tendría una capacidad de respuesta más allá del ámbito militar. La primera acción sería suspender las exportaciones de petroleo y retirar 2,7 millones de barriles del mercado. Eso supondría que el precio del crudo ascendiera cerca de 100 $ el barril (con el conflicto contenido, lo normal sería que rondara en torno a los 60$) y hasta final de 2008 no se volvería al estado inicial, siempre en el caso que Irán reanudara sus exportaciones. Esto tendría especiales repercusiones en EEUU: se estima que su economía sufriría una fuerte desaceleración (del 3,1% se pasaría al 1,1% del PIB), se dispararía la inflación (4,25%) aunque se redujera el consumo (2 puntos menos) y se incrementaría la tasa oficial de desempleo hasta el 5,5%. Pero ese no sería el peor de los casos. Lo que realmente sería preocupante es que Irán cerrara el Estrecho de Ormuz, por donde circula el 40% del petroleo mundial, lo que supondría una caida del 20% de las reservas de crudo, cuyo precio se dispararía hasta 250 $/barril. Todo el mundo, sobretodo EEUU, sufriría una recesión económica. Las estimaciones para Norteamérica serían un -1,5% PIB, 7% de desempleo oficial y una inflación del 10%. Europa y Japón también estarían afectados pero en bastante menor medida.

En mi época universitaria recuerdo que me explicaron, en la asignatura de Relaciones Internacionales, que Irán formaba parte, junto con Israel, India, Pakistán y Corea del Norte, del grupo de países "sospechosos de tener la bomba atómica". Aquello fue hace 10 años. Tres de esos países han confirmado las sospechas . Eso me hace pensar: ¿la preocupación es impedir que Irán tenga una bomba atómica (si no la tiene ya) o impedir que se haga con el "power" de la zona? Seguiremos atentos en la lucha por ser el verdadero Principe de Persia.

4 Comments:

Blogger Socialista said...

Felicidades por el post, está curioso, echo de menos el papel de Arabia Saudí como segunda candidata a la hegemonía regional y como opuesto religioso de Irán (SunniesVsChiitas) en tu análisis pero en general me gusta.

Otro problema que tendría EEUU es que su opinión pública no aguantaría 3 guerras simultáneas y mucho menos ahora que Afganistán se está poniendo peor.

Por último no creo que Rusia y China se quedaran tan quietas si EEUU decidiera invadir Irán como en el caso de Irak y Afganistán ya que sería una presencia excesiva de la potencia americana en su patio trasero y además en un país en el que tienen tantísimos intereses.

Gran post, seguiré pasándome

Salud!
MiChAeL
Http://www.bloj.net/michael
PD: Me da mogollón por saco tener que identificarme con mi cuenta de google.

1/3/07 18:32  
Blogger C.C.Buxter said...

Lo cierto es que con una Ahmadinejad que un día niega el Holocausto, y al siguiente asegura que Israel pronto desaparecerá de la faz de la tierra, creer a pies juntillas que la energía nuclear la va a utilizar con fines exclusivamente pacíficos puede ser un poco ingenuo. Dejando de lado el fundamentalismo de Ahmadinejad, esto es también consecuencia de la política agresiva frente a los "estados gamberros": si llevas desde 2001 amenazándoles con liquidarlos, ¿no buscarán medios de defensa?

Es cierto lo que comentas de la juventud iraní. De hecho, hasta las elecciones que ganó Ahmadinejad, en Irán se habían emprendido una serie de reformas liberalizadoras de la vida política (la revolución de los estudiantes). Pero ahora me temo que la cosa estará peor.

¿Habrá guerra? No lo creo... por ahora. Por un lado, está el hecho de que las guerras de Afganistán e Irak no se han acabado. Por otro, está la situación política del Reino Unido y los EE.UU., con sus presidentes al final de su mandato (ninguno de los dos repetirá) y la incertidumbre sobre cuál será la política exterior de los nuevos gobiernos. Además, como bien comentas, están los factores económicos.

Creo que, como mucho, se atreverían a bombardear las instalaciones, y eso si la vía diplomática no da resultado (aunque se correría el riesgo de que por parte de Irán se fomente el terrorismo y no sólo en Irak...). Aunque como el propio El Baradei ha dicho, se pueden bombardear las instalaciones, pero no los conocimientos ya adquiridos.

PD: ¿No podían haber elegido un nombre que no fuera "south pars", de reminiscencias tan irreverentes?

5/3/07 13:27  
Blogger Dani said...

Felicidades, encontrar un articulo de politica exterior tan documentado en la blogosfera es dificil.
Yo personalmente no creo que se atrevan a atacar a Iran porque el riesgo que el precio del petroleo se dispare es altisimo. Mas bien, estan a la espera que Ahmadinejad caiga porque su figura es cada vez mas impopular dentro de Iran: hay mucha irritación hacia un presidente que está mas centrado en enfrentarse a los norteamericanos que en abordar los problemas reales de los iranies (paro, falta de expectativas de la mayoria joven de la que hablabas, etc, etc).
Tiempo al tiempo

8/3/07 16:39  
Blogger USpace said...

¡Trabajo excelente y bueno! ¡Mantenga por favor propagar la noticia, gracias! Dispense por favor esta traducción floja.

absurdo pensó -
Dios del Universo sabe
a Irán nunca bomba atómica Europa

si ellos juran a Alá
o abrazan la vida repleta de dhimmi
.

21/4/07 7:34  

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