sábado, octubre 31, 2009

Sin culpa de nada

Comentan que vivimos tiempos de crisis económica pero, sobretodo, de crisis política. Todo el mundo parece saber de qué está hablando: se vive en primera persona, en segunda y quizá en tercera. Se puede ver por televisión que la economía no arranca y que la clase política está impregnada de corrupción, dejando a tantos y tantos ciudadanos indefensos. Sin embargo, a mí me parece que es una realidad que queremos ver: aquella en la que tenemos que justificarnos; aquella en la cuál, formando parte de algo, solo nos presentamos como víctimas, sin tener en cuenta que alguna responsabilidad habremos de tener.


Los resultados de las pasadas Elecciones Europeas dejaban algunos datos a recalcar: en mi ciudad, la gente de mi "generación" (digasé grupo de edad entre los 25 y los 34 años) no fue a votar. La relación era de 1 votante de cada 12 censados y las explicaciones eran de lo más variopintas: que si había desencanto político, que si las elecciones no eran importantes, que si no había candidatos carismáticos, etc... Yo me pregunto, por qué la gente de más de 50 años, especialmente los que superan los 65 años, en cambio sí que acudieron a las urnas en mayor medida. No me creo que haya más desencantados, políticamente hablando, que muchos de esos votantes, quiénes recibieron años ha con enorme ilusión la llegada de la democracia, vieron la llegada al gobierno de un popular presidente de izquierdas como Felipe González, creyeron en una alternativa menos mala con un PP moderno y joven y, posteriormente, han visto lo que han visto; Tampoco creo que conozcan en mayor medida la importancia de la Unión Europea (más que nada por los perfiles formativos de este sector de población) que no los jóvenes; Y, por otro lado, hay gente que sí puede afirmar haber conocido a políticos carismáticos y que la nueva hornada de menor popularidad no le ha desincentivado para ir a votar. Así que, ¿por qué la gente más mayor participa electoralmente en mayor relación que la gente más joven? "Por que saben lo que ha costado conseguirlo" - diría la inmensa mayoría de las personas sexagenarias que conozco.
Tras el caso Gurtel y la Operación Pretoria, el establishment político está quedando en evidencia. Han aparecido las voces (demasiadas en prensa para mi gusto) que comentan que "ésta es la explicación del desencanto político" o "así se justifica la abstención política", lo cuál me parece la manera más inmadura de afrontar la realidad. La solución es "no votar". Qué fácil es. De esta manera, cuando puede surgir un proceso de regeneración política resultado de los escándalos, hay quién justifica que, en lugar de dar un paso adelante y buscar la manera de depurar y mejorar el sistema, lo más conveniente es "borrarse", porque es la mejor manera para que la clase política "aprenda". No sé, tengo la sensación de que muchas cosas ocurren como no deben porque demasiada gente mira hacia otro lado. Así que justificar que "mirar hacia otro lado es lo inteligente porque sabía que iba ocurrir", me lleva a preguntar: ¿Y qué hiciste para evitarlo?. Lo digo porque existen corruptos porque hay corruptores. Y los corruptores no viven en un monasterio: suelen tener familias y personas alrededor suyo que saben sumar 2+2.

Me resulta gracioso que exista gente que se autoconsidere "apolítica". Igual que en algunas religiones consideran el ateismo una excentricidad prácticamente propia del cristianismo, podría decirse que el apolitismo es una excentricidad permitida por la democracia liberal (en dictaduras o tiranías, no se considera una opción ni un lujo). Ser apolítico no representa que puedas dejar de ser "súbdito del reino" (en el caso de España), ni estar exento del pago de impuestos, ni poder incumplir las leyes, ni vivir en absoluta soledad, etc. Es decir, que importa poco si te gusta o no la política: ésta rige tu vida y, te lo tomes como te lo tomes, eres parte del sistema. En un régimen participativo (aunque no lo sea todo lo deseado), tienes la posibilidad de formar parte activa de él. Así que, el que no quiera formar parte de ese megasistema de toma de decisiones que nos afectan a todos y que, en mayor o menor medida, están conectadas entre sí, cierto, puede quedarse sin hacer nada...pero deberá cumplir con los que sí asuman que deben formar parte. Culpar a la política, sobretodo en democracia, de todos nuestros males es una manera inconsciente de críticarse a si mismo como parte de ella. El rol pasivo no exime de responsabilidad política, aunque ésta sea pequeña.

Suele decirse que "tenemos los dirigentes que nos merecemos (los gobernados)". En el contexto político en el que nos movemos es cierto. Durante la infancia, se pasa un periodo de años en el cúal se ignoran muchas cosas y se puede alegar inmadurez... hasta que cumple cierta edad. A partir de entonces, ya eres jurídicamente responsable. ¿Seguiremos llorando como los bebes, criticando a los profes sabelotodo por tenernos manía, culpando a nuestros padres por no habernos educado bien... o asumiremos algún día la mayoría de edad?.

6 Comments:

Blogger Dani said...

Si la gente no vota no creo que solo haya un único motivo. Puede haber muchas razones: pasotismo, decepción, rabia, "abstención selectiva",etc,etc. Lo que está claro es que la crisis y la última hornada de casos de corrupción nos llevará a nuevos records abstencionistas.

Y un detalle, cuando hablas de "clase política" en el primer parágrafo quizá ahí resida parte del problema: que un número creciente de los ciudadanos perciban a los "políticos" como una casta segregada del resto de la sociedad. Una casta que no siempre tiene a los gobernados como su primera prioridad. Mal asunto.

31/10/09 20:43  
Blogger Juan Rodríguez Millán said...

Yo me apunto a la teoría del pasotismo, al todo da igual, al egoísmo que lleva a la gente a pensar sólo en sí misma por encima de todo. Y me parece triste que eso lleve a no tomarse cinco minutos cada x tiempo para ir al colegio electoral y depositar una papeleta (o ninguna) en la urna.

Me gustan mucho (y comparto) dos de las ideas que expones: la inutilidad de mirar hacia otro lado y las proclamas de la gente "apolítica".

1/11/09 17:33  
Blogger el_situacionista said...

El problema es que las utopías llevan años muertas. No hay paradigmas alternativos y si se rasca un poco en el dorado de las ideas progresistas, encontramos caminos sin salida dentro del liberalismo más atroz.

Con proyecto, con ideas nuevas, con un paradigma diferente y ganas de creer y trabajar, las cosas sería diferentes.

No se trata de pasotismo, sino de no saber qué camino tomar.

Saludos.

2/11/09 11:27  
Blogger Reverendo Pohr said...

Cierto es, Dani, que las causas de abstención son variadas: por ejemplo, en el censo se incluyen las personas con discapacidad, aunque muchas no puedan ir a votar por si solas. Ahora bien, de la gente que conozco que no suele votar, la mayoría no lo hace por "mandra" o pereza (por supuesto, luego autojustificándolo complacientemente con un "para lo qué sirve"). Empeorará con la crisis y la corrupción? Seguro, pero más como manera de justificarse que no como estrategia razonada: ¿la crisis se superará o la corrupción cesará si en lugar de participar un 54,3%, vota un 42%?. En EEUU no es extraño ver casos de elecciones de muchos cargos electos con participaciones del 20 y pico o el 30 y poco por cierto... y apenas se discute la legitimidad.

Para quiénes hemos conocido los perfiles que puede haber en esa "casta política", bien, esa percepción resulta basante inocentona. No es de extrañar que luego quieran implicarse personas con un claro "por-interés-te- quiero-Andres"... almenos ellos pueden decir que se preocupan por la política (aunque sea para perseguir un interés personal). Claro que se está menguando el perfil del político vocacional... ¿Y cuánta gente se queda mirando cómo ocurre?

En este sentido, Juan, la política enfocada desde el egoismo lo practican no solo gobernantes para su lucro persona, sino también los gobernados en pro de su comodidad. Si no te gusta ninguna opción, puedes votar en blanco (que, para mí, sirve más de lo que la gente se piensa: un porcentaje alto de voto en blanco es más inquietante para los concurrentes electorales porque representa a un grupo de "indecisos participantes activos" que en las siguientes elecciones pueden desequilibrar la balanza (porque, por costumbre, participan y es probable que vuelvan a participar) si se decantan por una opción. Además, el voto en blanco reduce los % de votos de las candidaturas (algo que la abstención no consigue) y favorece la matemática de dificultar mayorías absolutas

En las Generales del 2000, la participación bajó del 77% (1996) al 68% (en Catalunya del 75% al 62%). Si la mitad de estos nuevos abstencionistas hubieran votado en blanco, el PP no habría obtenido mayoría absoluta.

Situacionista, razón no te falta,pero ¿cómo puede surgir ese proyecto, esas ideas, ese paradigma... si cada individuo insatisfecho no tiene la voluntad de cambiar algo y espera a que sean otros quiénes lo hagan? Muchos estamos perdidos y, sin embargo, no nos vamos a "cortar las venas". Vemos qué podemos hacer con lo que hay.

Greetings

2/11/09 12:56  
Anonymous Miroslav Panciutti said...

Da que pensar, efectivamente, que el "desencanto" sea mayor en los jóvenes que en los mayores. Pareciera que no tanto el desencanto como alguna otra motivación.

En mi caso (50 tacos) tenía desde luego mucha más ilusión hace treinta años que ahora. Todavía me acuerdo de la maravillosa noche electoral del 82 y del ambiente que había en el centro de Madrid. A estas alturas, sin embargo, he de reconocerte que estoy un poco harto y supongo que es porque he ido conociendo demasiado cerca a demasiados políticos. Creo que cada vez más la política se ha convertido en un oficio en sí mismo que poco tiene que ya que ver con la cosa pública y mucho con el mantenerse en el chiringuito. Y, en paralelo, cada vez hay más demagogia y mediocridad, tanto en las personas como en los mensajes.

Aun así, estoy bastante de acuerdo con tus planteamientos. Sólo en las últimas generales he dejado de votar por alguna opción, pero he votado (en blanco).

3/11/09 22:13  
Blogger Reverendo Pohr said...

Miros, creo que el "desencanto" es la excusa (por no hacer, ni se haría uso de esa palabra de no escucharla en televisión).Y, como otra gente, eres el vivo reflejo del demócrata desmotivado: menos ilusionado que antaño pero convencido de que se debe participar porque, nos guste más o menos, éste es nuestro sistema político. Y es una lástima que se produzca ese alejamiento por ambas partes (gobernantes y gobernados). Se podrá achacar ese egoísmo individualista (o políticoclasista) de los políticos, pero deberíamos reflexionar sobre si la desidia o la pasividad es la mejor respuesta que puede ofrecer el ciudadano ante ello. La más cómoda, seguro. Pero no la más efectiva.

10/11/09 12:45  

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