sábado, agosto 29, 2009

Ascender a los cielos

¿Alguna vez no habeis deseado ver todo desde mucho más arriba? En cierta ocasión, escuché (creo que en un episodio de la serie "El Ala Oeste de la Casablanca") que "cuando miras fijamente la majestuosidad del cielo estrellado, te das cuenta de lo insignificantes que somos los humanos y nuestras preocupaciones". Por ello, imaginaba cómo podrían ver un astronauta o un extraterrestre a todos esos seres humanos terrestres viviendo sus vidas, concediendo tanta importancia, desproporcionada casi siempre, a sus vanales asuntos. Fijarse en cómo ciertas personas se apañan para buscar comida y sentido a su rutina en medio del desierto, podría considerarse incluso entretenido, curioso, interesante. Pero, ¿qué cara pondría alguien, con una amplia visión del mundo, al ver que existen personas que pierden tanto tiempo de su (corta) existencia pensando en qué ropa ponerse, qué tema de conversación les convierten en más inteligentes o guay, qué opiniones son mejores, qué gustos son los más "fashion" o cómo ser más chulo que los demás? Personas con necesidades naturales cubiertas, obsesionadas con su aspecto físico, su reputación, su honor, su hambre de éxito, su miedo al ridículo o a la derrota... A decir verdad, si estamos hechos a imagen y semejanza de un dios, éste, sin duda, debe estar hasta los mismísimos de cómo su creación puede tener tantos pájaros en la cabeza. Creo que ésta reflexión es un magnífico ejemplo de ello.

Ojalá pudieramos ver las cosas desde un poco más alto, con una amplitud de mirar mayor, sin estar tan esclavizados emocionalmente a ellas. Sí, cierto, los budistas están en ello, y por eso esta religión es tan popular entre los que han probado de todo y siguen más perdidos que Marco el día de la Madre. Un intento de ver el funcionamiento matemático del mundo, igual incomprensible de todas maneras (con el número "pi" y su familia de irracionales dando la vara) pero que nos permita tomar decisiones más eficaces y eficientes (el objetivo frustrado de toda burocracia). No es nada fácil porque tenemos unos paradigmas poco alentadores. Tal vez sea porque la cultura occidental tiene su origen en la antigua Grecia, regida religiosamente por unos dioses del Olimpo algo incontinentes y necesitados de emociones; O quizá porque los políticos, representantes gestores de lo que afecta al bien común y colectivo, también se dejan llevar en sus decisiones por las mismas incontinencias que los dioses olímpicos. Y así estamos muchos humanos en la Tierra, perdidos igual que Marco, de una manera u otra, más tarde o más temprano, reprimiendo nuestros pensamientos para no amargarnos y convertirnos puramente esclavos de las "circunstancias" (y de los que sí pueden verlo desde una óptima más ámplia y lo aprovechan).

Así que, una de dos: o hago algo para arreglarme la "vista" e intentar evolucionar cómo ser supuestamente inteligente o tendré que asumir lo que un amigo mio aprovecha para decirme siempre que puede: si tuviera una vida sexual más activa, no me calentaría tanto la cabeza. Así que estoy perdiendo el tiempo.

Será eso.

4 Comments:

Blogger Tanhäuser said...

Usted ya es un ser inteligente. De sobras lo demuestra. A ver, lo que va a pasar es que su amigo tiene razón.
Un abrazo

29/8/09 7:20  
Blogger Juan Rodríguez Millán said...

Reflexión parecido, más cínica y cruel, es la que hizo Harry Lime en la escena de la noria de 'El tercer hombre'. Y mirando desde arriba a esos puntitos insignificantes...

Por lo visto, y si todo se soluciona con el sexo, son malos tiempos para pensar estos que vivimos...

29/8/09 12:12  
Blogger C.C.Buxter said...

Juan me lo ha quitado de la boca, porque cuando estaba leyendo me acordaba precisamente de esa escena, y de la forma con la que Orson Welles trata de convencer a Joseph Cotten de que no se perdería nada si esas hormiguitas de allá abajo dejasen de moverse...

Para poder "ver más allá" o "desde arriba" es necesario, por lo general, un evento desencadenante: que se muera alguien cercano a ti, que sobrevivas a una enfermedad mortal o a un grave accidente, que conozcas otras formas de vivir... Quienes van a ayudar a paises subdesarrollados suelen decir lo mismo a su vuelta: sienten una incipiente vergüenza, propia y ajena, por el derroche consumista y por los "terribles males" de los que nos quejamos. Hasta tenemos estrés post-vacacional, manda huevos.

3/9/09 13:06  
Blogger Reverendo Pohr said...

Tan, no sé que me resulta más duro, que digas que mi amigo tiene razón o que tengas la osadía de tratarme de "usted"!!!!! Soy 12 años más joven que tú!!!! (si me permite usted tutearle, claro).

Juan, son malos tiempos para pensar, a menos que pienses con la... No hace falta decir que la mayoría de quiénes dan consejos deberían aplicarse primero el cuento a si mismos. Aunque la "critica" no deje de ser buena.

Buxter, hay otra manera: más intelecto, menos emociones. Pero esto comienza a sonar a película futurista estilo-Farenheit 351. ¿Porque cuanto más tenemos, más "necesitamos"?. Por lo que se ve, la clave del gozo está en desear, no en conseguir.

4/9/09 10:20  

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