lunes, junio 01, 2009

El arte de la provocación

... O también la provocación hecha arte. Siempre han existido artistas provocadores: un afán de llamar la atención sobre su (creativo) trabajo, una intención de enviar un mensaje, una búsqueda de la realización personal a través de la reacciones que suscita su obra, ect... Creo que no debo entrar en definiciones sobre el arte en general ni en denominaciones específicas sobre el arte en particular. La cuestión es que el arte cuenta con un elemento subjetivo y emocional que implica tanto a creador como a espectador, así que es mejor no perderse en elementos subjetivos.

El tema es: el otro día vi la película del director francés Pascal Lagnier, Martyrs (2008), y todavía estoy flipando (por poner una reacción en gerundio). No quiero replantear si filmes de este tipo (o de otro) se pueden considerar arte (al Cine se le considera la séptima disciplina de las Bellas Artes), puesto que la belleza, finalidad de cualquier obra artística, no se puede catalogar en términos objetivos. Después de todo, el Cine gore cuenta con muchos adeptos, a pesar de ser una variante artística cuyo buen gusto difiere de los considerados convencionales. Su carácter transgresor parece buscar reacciones a través de la violencia gráfica y explícita y... lo curioso es que cuenta con un numeroso público ávido de esas reacciones. Cuando se observa que esa fascinación por la exageración puede resultar hasta graciosa, lo cierto es que puede decirse que el cine gore, como arte, cumple su objetivo de generar una reacción (o reacciones) de carácter emocional, Y lo hace a través de una provocación, como es un desproporcionado alejamiento contrastado de lo "considerado normal".

Al igual que otros artistas de otras ramas, a ciertos directores de cine (oficialmente no gore), cuáles exponentes del séptimo arte, se les ha tachado también de provocadores. Desde Quentin Tarantino y su violencia explícita hasta Rob Zombie y su tendencia a que los “malos” se despachen a gusto y además salgan victoriosos. Eso pasando por el danés Lars Von Trier (“santo de devoción” de Buxter), con cierta prestación a mostrar latentemente lo estúpidos, ridículos e hipócritas que llegamos a ser los seres humanos, o por el norteamericano Larry Clark, siempre reflejando la  viciosa miseria humana a través de los ojos de jóvenes y adolescentes que, por supuesto, siempre acaban mal. Son realizadores cuyas obras no pasan inadvertidas, puesto que, desde el más realista Stephen Frears al más surrealista Luis Buñuel, buscan un impacto dramático (a veces en exceso) y éste afecta, de una manera u otra, al espectador. Debe ser que la radicalidad y la desproporción son clave en toda provocación.

Pero parece que la palma (será un guiño a Cannes) se la quieren llevar los directores europeos y su particular recreo en la tortura. Además de Lagnier y su controvertida visión sobre un martirio, Alexandre Bustillo y Julien Maury ya se quedaron a gusto acariciando el gore con  À l'Intérieur (2007)  y la sádica tortura de una embarazada. Al parecer tenían como referencia a otro director: Alexandre Aja y su Alta Tensión (2003), otra obra sobre torturas que no entra dentro de los cánones habituales sobre lo agradable; Hasta el recientemente premiado en Cannes, el austriaco Michael Haneke también pareció comenzar a “divertirse” con el tema en Funny Games (1997).

Resulta curioso que con la enorme oposición que despertó en su día la invasión de Irak y la crítica feroz que se hizo sobre el empleo de la tortura, tan bien simbolizada en la prisión de Abu Ghraib, sea en el centro de Europa dónde precisamente estén proliferando este tipo de controvertidas "recreaciones” de la violencia y la tortura. Quizá sea por esa mentalidad europea tan poco pudorosa a la hora de mostrar crueles y terribles realidades en contraste con una hipotética mentalidad americana, más propicia a ocultar (o más bien no-mostrar públicamente) esas realidades, al más puro estilo “he cometido una atrocidad pero, por favor, que no se entere mi madre”.

Es difícil saber hasta dónde llega la curiosidad del ser humano por conocer la Realidad. La existencia de la provocación requiere una respuesta madura, algo que no siempre se da. Y, en algunos casos, requiere estómago. Aún así, supongo que siempre nos sorprenderemos de hasta dónde estamos dispuestos a llegar. Parece que todavía estamos a cierta distancia del techo.

8 Comments:

Blogger Arual said...

Los europeos se supone que somos menos hipócritas en contraposición a lo que demuestran ser los americanos. Pero en el fondo en todos lados se cometen atrocidades. Ver arte en ellas es muy relativo. Habrá quien disfrute viendo sangre a gogó en una peli de Tarantino, es mi caso en por ejemplo KILL BILL, creo que la historia lo requiere. Pero también creo que a veces la violencia es demasiado gratuita y ya no va en servicio de contar lo que se quiere sino en adornar la historia dándole elementos de impacto que conmocionen a la opinión pública más bien. Es un tema ciertamente controvertido este.

3/6/09 13:53  
Blogger Reverendo Pohr said...

Bueno, Arual, en el continente europeo solemos criticar la doble moral tan imperante en ocasiones en la cultura anglo-sajona: que la gente se preocupe más por lo que dirán de la acción que no la acción (y las consecuencias) en si misma.

Por otro lado, ¿será que la violencia televisiva y cinematográfica en EEUU es tan exagerada que se banaliza y resulta hasta cómica e irreal?.

Sin embargo, otra cuestión es: cuando tratan estos temas "tabú" sobre lo peor de la condición humana, ¿estos directores europeos están mental y/o obsesivamente enfermos o es que simplemente son atrevidos a la hora mostrar algo (desagradable) que existe en el mundo?

3/6/09 21:41  
Blogger Juan Rodríguez Millán said...

Yo creo que la clave está en dos cuestiones concretas: la primera, lo necesario que pueda ser el nivel de violencia, sangre o transgresión, tal y como dice Arual. Si la historia lo pide, es pefecto. Si no, es absurdo.

La segunda cuestión, y lo digo sin acritud alguna, creo que tiene que ver con la ignorancia del contexto de la obra que vemos. Me parece importante conocer cosas sobre una película, qué busca, qué cuenta y cómo lo va a contar. Saberlo ahorra muchas sorpresas y ayuda a comprender la obra, guste o no.

4/6/09 12:40  
Blogger S. Dedalus said...

Hombre, lo malo de tanta cosa explícita en el cine es que luego la realidad no se aleja demasiado. Si no fuese por eso, casi que ni me importaría. Disfruto mucho con ese tipo de cine, de hecho, aunque Lars Von Trier no me hace ninguna gracia más allá de Dogville. Habrá que ver en agosto qué ha hecho con su nueva película.

5/6/09 9:59  
Blogger C.C.Buxter said...

La provocación puede llegar a ser un arte siempre y cuando trascienda del mero "epatar a la burguesía"; es decir, provocar por provocar lo puede hacer cualquiera, pero la provocación entendida como una forma distinta y reveladora de mostrar la realidad requiere talento.

Respecto a la violencia, como ya se ha dicho depende de en qué medida esté o no justificada. Yo soy de los que vé las películas de Tarantino "a pesar de" la extrema violencia. Por ejemplo, ya que se habla de Kill Bill, me parece lógico que la espada de Hattori Hanzo atraviese a Lucy Liu, pero es bastante gratuito que Uma Thurman mate a doscientos japoneses en cinco minutos o que pise el ojo de la rubia... La violencia, como todo lo que pertenece a ese "lado oscuro" del ser humano, atrae interés (ahí está Dexter). ¿Puro morbo? Eso ya no lo sabría decir.

Por lo que se refiere al tema de la banalización de la violencia, es algo bastante discutido. Sí que es verdad que cuanto más acostumbrados estamos a ver algo, menos nos impacta, por terrible que sea, pero también es verdad que una cosa es ver algo ficticio y otra ver algo "de verdad". Por lo demás, hace poco leí en La Vanguardia una entrevista a una historiadora que sostenía que el cine y los videojuegos no crean violencia, sino que sirven como modelo para canalizarla. Y así, sostenía que a mediados de siglo, por ejemplo, era imaginable que un soldado americano le arrancase la cabellera a un enemigo (al estilo de John Wayne), mientras que ahora las imágenes de Abu Ghraib o los videos grabados por soldados en Irak muestran la influencia del cine gore y porno y de los videojuegos de acción en primera persona.

Para acabar, diré, en honor de Von Trier, que al menos él no oculta su faceta provocadora (lo que no me gusta es que viva de eso). He escuchado que de su última película, "Anticristo", ha rodado dos versiones, una para los países católicos y otra para los protestantes. ¿Alguien duda que en cada país se mostrará la que más pueda ofender? Hace bien, porque como le dijo Truman Capote a un amigo suyo: "me parece genial que hagas una novela sobre un sureño blanco y un negro que mantienen relaciones homosexuales, pero luego no me digas que no sabes a qué viene tanto escándalo".

PD: lo del cine gore me ha recordado a un artículo que escribió hace un tiempo Pérez-Reverte:

http://www.capitanalatriste.com/escritor.html?s=patentescorso/pc_30mar08

5/6/09 13:02  
Blogger Reverendo Pohr said...

Juan, una historia se puede explicar de muchas maneras, desde el drama a la comedia, desde la imagen explícita a la insinuación. Se puede recrear un mundo de violencia, pero muchas veces ésta es más una forma de enfatizar que no una realidad a explicar.

Por otro lado, cuando vi "Martyrs" no sabía bien de qué iba (en toda historia, el factor sorpresa la hace más emocionante). No sé si "comprensión" es lo que pretender el director.

Dedalus, yo matizaría el parecido entre cine y realidad. Creo que vivimos demasiado una "realidad simulada", que nos llega a través de los medios de información. Nuestra realidad cuotidiana no suele estar repleta de cadaveres ni personajes de televisión. Hay cosas que vemos por la tele que, de verlas en primera persona y en directo, nos podrían incluso traumatizar.

En esa línea, Buxter, ¿cómo sería ver una cabeza rabanada en realidad? o ver decenas de personas mutiladas? ¿estarías cómodo conociendo en persona a alguien como "Dexter" si no hubiera ninguna pantalla de por medio?. Nos hemos acostumbrado a esa realidad simulada (pero a mí todavía me violenta ver agresiones en directo). Por otro lado, la realidad que viven los militares también les acostumbra a la violencia (y luego, claro, a muchos veteranos de guerra les cuesta solucionar problemas si su uso). Al igual que alguien que se pasa todos los días jugando horas y horas a la Play, le cuesta ser sociable con personas no-virtuales.

Ya veremos que el niño travieso Von Trier y su Anticristo.

5/6/09 13:42  
Blogger C.C.Buxter said...

A eso es precisamente a lo que yo me refería, Reverendo. No creo que nos hayamos acostumbrado a la violencia, sino que nos hemos acostumbrado a la violencia en la tele. Lo mismo pasa, por ejemplo, con las imágenes de niños africanos muriendo de hambre: podemos cambiar insensiblemente de canal, pero estoy seguro que si alguna vez viésemos morir de hambre a alguien en persona no lo olvidaríamos en la vida. Yo puedo ver sin pestañear escenas sangrientas (aunque no me gusta el gore), pero sin embargo recuerdo que me impactaron muchos dos vídeos (uno de Irak y el de otro de Bosnia) en los que, sin que se viese sangre, sin embargo uno podía percibir el horror y la crueldad de ver cómo mataban a personas desamparadas.

También estoy de acuerdo en que no siempre se da ese parecido entre realidad y ficción (de lo contrario, creo que mi etapa universitaria hubiese sido muchíiiiiiiiiisimo más divertida). Sin embargo, sí que hay veces en las que, a través de la ficción, puedes llegar a ver una realidad que, de otra manera, no comprenderías. Uno puede estar, en abstracto, a favor de que se torture a un culpable para salvar a un inocente; ¿pero seguro que seríamos capaces de contemplar impertérritos esa tortura?

Por otra parte, me parece que hay bastante hipocresía cuando se censura la "excesiva" violencia del cine y los videojuegos, cuando es algo que uno puede encontrar, en sus diversas expresiones, a lo largo de la historia. La "Ilíada", la "Odisea", "El cantar de Roldán"... en todos estos libros hay descripciones de escenas de extrema violencia; lo mismo se puede encontrar en la pintura, como en algunos cuadros de Goya. Y no creo que por ello, ni antes ni ahora, "la gente se vuelva loca".

Dexter Morgan me dice que te dé recuerdos :-)

8/6/09 0:55  
Blogger Reverendo Pohr said...

Recuerdos para Dexter también!
Aunque espero que sepa disculparme a que no asista en directo a su particular aplicación del Código de Harry (aunque no genere sufrimiento a sus víctimas). Voy por la mitad de la tercera temporada de sus aplicaciones forenses...

11/6/09 12:15  

Publicar un comentario

<< Home