jueves, marzo 19, 2009

El dilema del ángel y el demonio

"Si estuvieramos ante dos puertas, custodiadas por dos guardianes, uno de los cuáles siempre dice la verdad y protege el camino que queremos tomar, mientras que el otro siempre miente y protege la puerta que nos llevaría a un camino que no queremos tomar: ¿cómo sabríamos cuál es cada uno? ¿Quién dice la verdad y quién miente?"


Según el Génesis, un diablo con forma de serpiente engañó a Eva para incitarla al pecado; Y según el padre Merrin (protagonista de "El Exorcista"): "Todas las voces son del mismo. Siempre es el mismo. Y siempre miente". ¿Alguna vez habeis escuchado la expresión "el mejor truco que hizo el diablo fue hacer creer al mundo que no existía"? Una forma de afirmar que existir, existe, como las meigas (que haberlas, las haylas), y que todas las cosas feas que se dicen sobre la Cristianismo en general y el catolicismo en particular, son falsedades que ha generado brillante y magistralmente mente desde la sombra. Porque es más astuto "por viejo que por diablo".


Resulta inquietante. Normalmente, un poderoso enemigo común suele unir a todos sus rivales contra él. ¿No dicen que la mejor manera de obtener un grupo cohesionado?. Un malo-malísimo al que todos teman y contra el que haya que aunar esfuerzos con el fin de derrotarle.

Pues, la verdad, yo no lo entiendo, porque con los cristianos ha pasado justamente lo contrario: católicos, ortodoxos, multiples modalidades de protestantes (desde calvinistas a Testigos de Jehovah, pasando por los Amish y los mormones) y luego la gran cantidad de adaptaciones territoriales extendidas por el mundo. Y, por supuesto, incluyendo a los ateos (concebidos en otras religiones como una especie de "cristianos rebotados", pero cristianos después de todo). Para más INRI, los cristianos, cuando no se pelean entre ellos (¿o debo decir mejor "no nos peleamos"?) , parece que hacen una causa común para luchar contra los malvados y pérfidos musulmanes. Es decir, los multivariados practicantes de una religión, el complejísimo Islam, basada en el cristianismo y que reconoce al mismo Jesucristo como profeta. Posiblemente, de todas las religiones existentes en el mundo, la más "agermanada" con el cristianismo. Bueno, con permiso del Judaísmo, con el que también, a pesar de compartir una gran parte del mismo libro sagrado, La Biblia, ha habido unos más y unos menos (sobretodo menos, porque muertos resultantes han habido unos cuantos). Y, de esta manera, la Iglesia Católica, guardiana de las esencias del cristianismo y autodenominada "institución de la religión verdadera", ni ha conseguido que su doctrina sea universal, ni que sea la mayoritaria en el mundo. Por no conseguir, ni tan solo ha conseguido mantenerse unida (en parte porque cuando no ha castigado y/o ejecutado a sus herejes, ha ido a la guerra contra ellos). Sin lugar a dudas, un despropósito. Muy humano, eso sí.

El filósofo alemán Friedrich Nietzsche llegó a escribir, entre otras cosas, sobre la transvaloración de los valores. Puede entenderse que, para él, no existe ni "el Bien" ni "el Mal" y que la moral es un invento de los humanos para dar sentido a sus vidas y evitar que luchen salvajemente entre ellos en favor de perpetuar su inteligente especie. Dios y el Demonio serían como una metafórica forma de entender la naturaleza, siempre dada a los constrastes en su evolución: como la existencia del día y la noche. No hace falta decir que la visión del bigotudo teutón, así como la de otros congéneres con ideas semejantes, suponen una aberrante una barbaridad para la Iglesia Católica y otro ejemplo de intrusión demoniaca en el pensamiento humano. Y encima, leídos y escuchados por gente inteligente...
Los humanos, casi en su totalidad, creen en la existencia de algún tipo de dios o divina providencia, sea una figura antropomórfica o antropológica o no, instigadora directa o indirecta del universo. Pero sobre su "histórico" rival, surgen dudas. Tenemos a un lado los que afirman que no hay constancia de que El Maligno y su ejercito de cuernudos rojos hayan existido (físicamente) jamás; Por otro, los que afirman que sí que existe y, debido a su poder maligno, ha conseguido engañar al mundo sobre su inexistencia. Con las necesidades de "creer" que tiene la gente (asumir que estamos solos resultaría algo inasumible para millones de personas), solo faltaba tanta confusión. ¿Cómo es posible que surjan tantas dudas en "algo tan trascendental"?

Por otro lado, cómo asumir lo que somos, incluida nuestra "capacidad" para cometer atrocidades o para maravillar al mundo, sin culpar a nadie ni deberle nada, como algo inherente a nosotros mismos?
Quizá esté en lo cierto lo que un viejo amigo, en su aspiración por ocupar un cargo dirigente en una organización política juvenil, me dijo una vez cuando se hallaba en pleno proceso de negociación: "Aquí solo hay una verdad: todos mienten" . ¡Qué alentador!
PD: El acertijo del principio sí tiene una solución fácil: pregunta a cada guardían "¿qué me dirá él (otro) si le pregunto cómo eres: sincero o embustero?". El sincero te dirá la verdad: "Él (mentiroso) te dirá que soy un embustero"; El mentiroso no puede decirte lo mismo. Al contrario, afirmará: "Él te dirá que siempre soy sincero" , una doble mentira (ni dice la verdad nunca, ni el otro va reconocerle que la dice).

3 Comments:

Blogger Miroslav Panciutti said...

¿Casi todos creemos que hay Dios? Creo que minusvaloras la proporción de ateos, pero nunca se sabe. En lo que sin duda estoy de acuerdo contigo es en que son muchos menos los que creen en el diablo. Saludos.

20/3/09 19:56  
Blogger Juan Rodríguez Millán said...

Creo que por todo esto la religión me parece un mundo ininteligible. No sé realmente qué soy, si agnóstico, ateo o nihilista, ya puestos. Lo que sí sé que soy es un observador asombrado. No soy religioso, no soy practicante y no entiendo las visiones religiosas. No quiero decir esto que no las respete, allá cada cual, pero creo que no son para mí. Lo mismo algún día descubro lo equivocado que estoy, pero...

21/3/09 12:52  
Blogger Reverendo Pohr said...

No los minosvaloro, Miros. Más bien los incluyo (almenos a una mayoría de ellos).Cuando entras en contacto con personas de otras religiones,te das cuenta de que el ateismo parece más bien una "excentricidad" del cristianismo. Solo se rechaza aquello que se posee (una idea de dios establecida socialmente, por ejemplo) y casi todas las personas a las que he escuchado el "No creo en Dios" no parecen darse cuenta
que su condición de ateo requiere la negación de dios, por lo que deben asumir previamente la hipotética existencia de aquello que rechazan (uno no expulsa algo hasta que está dentro). Además, no creo que haya muchos ateos que (al igual que el resto) no están sujetos a un sistema de moralidad que no esté establecido bajo la influencia de una religión.

Juan, es normal que parezca un mundo ininteligible. El vínculo personal con una divinidad no es material ni tangible ni demostrable más allá de toda duda razonable. Sin embargo, hay tantas cosas inexplicables o incomprensibles en el mundo (y más allá de él), que siempre viviremos con ciertas inquietudes e incertidumbre. Y demasiada gente necesita (o así lo cree)de respuestas rápidas, claras y precisas para vivir su día a día, sin obsesionarse que su existencia insignificante, tal vez, solo sea una micromillonésima parte de un irrelevante suspiro dentro de la "existencia" del Universo.

Con lo bien que se está en la Caverna a la sombrita...

21/3/09 22:03  

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