lunes, junio 22, 2009

Una resaca hipocrática

Aunque el mes de mayo de 2009 haya pasado a la memoria culé como el mejor mes de su historia, lo cierto que para mí ha tenido bastantes incertezas. La "mejor" de todas fue experimentar la desagradable sensación de escupir un poco de sangre. Me duró un tiempo y lo gracioso fue pasar por 4 médicos (médico del trabajo, médico de cabecera, médico de urgencias y otorrino especialista) y que ninguno fuera sido capaz de realizarme un diagnóstico certero. Es decir: me decían lo que no sufría... pero sobre lo que podía pasarme, todo eran especulaciones. Ninguna prueba era concluyente (y, en algún caso, ni tan solo se consideraba "necesaria"). Eso sí, aunque no se conocieran mutuamente, en algo estaban de acuerdo: que yo no sufría ninguna enfermedad seria ni dolencia grave alguna. Y no podía más que creerlos, ya que incluso llegó el momento que no me encontraba mal (a pesar del síntoma). Además, era cuatro opiniones. Igual expuestas a estrés (ya conocemos el sistema público), pero cuatro después de todo.

No puedes evitarlo en algún momento: piensas que, para que el sistema sanitario público te atienda como dios manda, debes estar muriéndote realmente. Y cuando no es así, consideras que no te prestan la debida atención, que te tratan como a un número y te ningunean, que se creen que les haces perder el tiempo porque ya te deberías recuperar solo. En pocas palabras: te sientes "falto de cariño". Y al final, explota la maldición: ¡Mierda de Seguridad Social!.

Sin embargo, si piensas fríamente sobre el tema, es posible que, después de todo, nos podamos evitar alguna blasfemia. Más que nada porque no hay que maldecir un bonito paisaje por la mala ubicación de algunos (tal vez demasiados) pedruscos. Será que estamos mal acostumbrados. Piensas: 4 opiniones médicas en casi 7 semanas?. ¿Y la del trabajo no me podrá proporcionar medicamentos subvencionados... pero puede atenderme rápidamente?. No está nada mal. Y todas ¡GRATIS!. ¿Tiene esto algún valor?

Preguntadle a un norteamericano qué opina al respecto. Más que nada porque, si no está asegurado (algo nada extraño si está desempleado o ha sufrido alguna enfermedad previamente), cada visita le costaría un pastón; Y si lo está, posiblemente se tenga que pelear con su aseguradora para que pague dicho pastón (y creo que no existen en el mundo aseguradoras tan generosa como las "seguridades sociales" europeas). Quién haya sufrido algún accidente en el extranjero, igual se hace una idea de cómo pueden funcionar las cosas y cómo se pueden complicar.

Una vez, hace años, estaba en Urgencias por un esguince de tobillo y hube de escuchar los comentarios de mis eventuales compañeros, pacientes e impacientes, de la Sala de Espera. Fue curioso descubrir que la mayoría de la gente hablaba indistintamente de Seguridad Social y Sanidad Pública, como si fueran exactamente lo mismo. No se distingue el servicio de la financiación: todo uno. Hasta yo me lo llegué a creer. Y ya no digamos lo de distinguir público de privado (aunque no lo creais, a más no deuno no le entra en la cabeza eso de que haya servicios públicos que se presten en entidades privadas. Todo es lo mismo: "seguridad social").

Más de uno va del palo "esto se paga con los impuestos, atendedme"!!!, como si público fuera sinónimo de "mio". El sistema sanitario público acoge a muchos usuarios con los mismos derechos, aunque nos creamos que somos exclusivos en ello. Y todos nos cabreamos cuando nos hacen esperar pero...

...siempre tenemos la opción de pagar a una mutua que, pese a que alguna que otra tengan clínicas propias, no deja de ser otra aseguradora financiadora. Es decir, paga el servicio (y si puede, lo presta). ¿Va más rápido? Claro, tiene menos usuarios y sus listas son más cortas. Pero, la has de pagar de tu propio bolsillo (y es más caro que cotizar a la seguridad social, a la cuál, por solidaridad, habrás de pagar igualmente).

Al parecer el gol de Iniesta en Stamford Bridge y su consiguiente desgañite de la celebración me pudo haber producido una irritación en la garganta. Molesta, pero no mortal. Y eso tardé poco en saberlo. La cuestión es: para salir de dudas semejantes, ¿qué estamos dispuestos a gastar: tiempo o cientos de euros?. Cuestión de preferencias.

4 Comments:

Blogger Juan Rodríguez Millán said...

Fiándome de la opinión de los cuatro médicos, me alegro de que no fuera nada grave, que es lo más importante...

¿Qué tal las dos cosas? El tiempo y el dinero que hagan falta. Vale, ya despierto de mi sueño utópico...

Bueno, yo una vez oí en un ambulatorio público despotricar a una mujer mayor contra Zapatero porque tardaban en atenderla. Ya sabes, nunca dejes que la realidad te estropee un buen titular...

26/6/09 13:17  
Blogger S. Dedalus said...

La capacidad para confundir las cosas que tiene la gente a veces es pasmosa, pero eso no quita que el sistema funcione bastante mal (o bastante peor de lo que debería). Yo procuro pisar los ambulatorios lo menos posible: el 90% de las veces ha sido una pérdida de tiempo.

26/6/09 15:38  
Blogger C.C.Buxter said...

No, si ya decía yo que del triplete no podía salir nada bueno... :-)

En un capítulo de "El mentalista" vi una cosa que me llamó la atención. El tío que es mentalista (lo siento, sólo he visto algún capítulo y no sé cómo se llaman los protagonistas) le decía a un compañero suyo que le iba a dar un consejo sobre mujeres. "Págame un dólar", le dice. "¿Por qué?", le contesta el otro atónito. "Porque si te aconsejo gratis no lo vas a valorar". Con la sanidad pública creo que pasa eso: como es "gratis", no vemos más que inconvenientes. Una buena idea que se ha propuesto en ocasiones es que, después de cada visita al médico, operación, etc... se entregue al paciente un papel en el que se le informe de cuánto ha costado.

Respecto a la distinción entre público y privado... buff, es algo que he dado por perdido. Un amigo mío me intenta convencer de que todo lo que es público "es de todos" y que, "en teoría, según la ley" (sic!!!) todos los españoles tenemos derecho a utilizar, por ejemplo, el Rolls Royce del rey. Si "público-privado" genera confusión, "bienes de dominio público-bienes patrimoniales del Estado" es más complicado que un sudoku...

28/6/09 22:44  
Blogger Reverendo Pohr said...

Juan, se supone que los médicos realizan un juramento hipocrático... pero a veces parece que lo recuerdan con jaqueca. Por supuesto, es culpa de ZP.

Dedalus, el sistema no es perfecto. Pero a veces, el ser humano supera ciertas deficiencias; Otras veces, lo hace más horrible todavía. El segundo caso aparece cuando peor podría aparecer: con relativa demasiada frecuencia.

Buxter, asumo gustoso el coste. Público o privado, es impagable. :) Sin embargo, sí que veo cierta ansiedad con respecto a lo gratuito (será que gente que vive la escasez desarrolla un sentido de la propiedad de la propiedad aún mayor que los que viven en la abundancia, que nunca tienen suficiente). Y cierta lucha privada por lo público
olvida porqué existe esto último...

1/7/09 21:01  

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