lunes, junio 22, 2009

Mensajeros de Iluvatar (III)

Han pasado algún tiempo, pero no he olvidado a los "mensajeros" musicales pendientes. En capítulos anteriores, no mencioné al húngaro Miklos Rozsa y sería imperdonable dejar este post temático sin citar al gran clásico de las BSO históricas. Posiblemente muchos no conoceran a quién compuso, durante más de 40 años, la música a casi todas las grandes producciones de corte histórico (el Cid, Rey de Reyes, Quo Vadis, Los Caballeros del Rey Arturo, Ivanhoe o Julio César), aunque la más conocida es la de la película Ben-hur (1959). Ganó 3 oscars y, para los amantes de videotecas clásicas, siempre quedará su aportación en las películas Recuerda (Hitchcock, 1945), El Ladrón de Bagdad (1940), El Libro de la Selva (1942), Forajidos (1947), La Costilla de Adán (1949) o El Loco del Pelo Rojo (1956) y su colaboración con famosos directores como George Cukor y Willy Wilder (Fedora, 1978).

Prácticamente contemporaneo de Rozsa, encontramos a Alfred Newman, compositor en películas tan conocidas como "Eva al desnudo" o "La túnica sagrada"). Pero ha sido su hijo, Thomas Newman, quien ha engrandecido el género. Nominado este año a los premios académicos por su composición para el robot "Wall-e", este californiano diez veces nominado saltó a la fama con una melodía muy empleada en publicidad y que colaboró decisivamente en la aclamación de cierta película de Sam Mendes: American Beauty (1999). Anteriormente, Cadena Perpetua, La Milla Verde, el Hombre que susurraba a los caballos o Esencia de Mujer habían sido buen ejemplo del talento de este compositor. De hecho, Camino hacia la perdición o Buscando a Nemo (la más reciente, Revolutionary Road), también son películas cuyo contenido visual difícilmente podrían separarse de su elemento musical.

En 1996, la británica Rachel Portman fue la primera mujer que se hizo con el óscar en la categoria de Mejor Banda Sonora (Emma). Esta compositora me sonaba por su labor en "Las normas de la casa de la Sidra" (1999), hasta que, casualmente, descubrí que, de joven, elaboró la música de aquella famosa serie infantil llamada "El Cuentacuentos", un derroche imaginativo hensoniano que a mi encantaba en mi época EGB.

Una posible influencia bien pudo ser su paisano, John Barry. Creo que los aficionados a las películas de James Bond, la música de Barry debe resultarles muy, muy conocida, puesto que las hazañas de 007, desde Sean Cornery hasta Timothy Dalton, estuvieron relacionadas con su buen hacer musical. No obstante, la labor de este inglés de York, ganador de 5 estatuillas, no solo quedó en películas de espías. Nos dejará para la historia las BSO de Nacida Libre (66), Memorias de África (85), Bailando con Lobos (90) y Una Proposición Indecente (93).

Y entre los más actuales, voy a comenzar destacando a tres, ninguno de ellos anglosajón. Para comenzar, el alemán Klaus Badelt, discípulo del también compositor Hans Zimmer. Colaboró con su mentor en la BSO de Gladiator (muy motivadora, por lo que dicen, antes de jugar finales europeas deportivas) y nos ha dejado melodías como la de "La máquina del tiempo" o la (tétrica) de "Equilibrium". Otro compositor en alza es el músico argentino Gustavo Santaolalla, que en tres años, obtuvo múltiples premios (incluyendo oscars, BAFTA's y Globos de Oro) por Diarios de Motocicleta (2004), Brokeback Mountain (2005) y Babel (2006). Y, por último, creo que debe mencionarse al ascendente parisino Alexandre Desplat, clave en la película "La Reina" (2007) y revelador en Estados Unidos (aunque no tanto en Francia) por su labor en la interminable "El Curioso caso de Benjamin Button". Tres veces nominado a los Globos de Oro (obteniendo uno), dos para los óscars, tres para los César (obteniendo otro) y dos para los BAFTA, además de lograr dos premios BMI London Film Music y un Oso de Plata en el Festival de Cine de Berlín. Nada mal a los 47 años.

3 Comments:

Blogger Juan Rodríguez Millán said...

Miklos Rozsa era mucho Miklos Rozsa... Todavía me emociona la música que le puso a la escena de la batalla naval de Ben-Hur... Cuando la escucho, no quiero invadir polonia, pero me entran unas ganas de ordenar boga de ataque...

A Portman y Santaolalla reconozco que les tengo cierta manía precisamente por el Oscar que ganaron. En ambos casos me pareció bastante injusto, aunque la de banda sonora es una categoría en la que se han colado en los últimos años demasiadas decisiones sorprendentes, vaya...

Badelt a veces no le aguanto y a veces me entusiasma. Y adoro a Desplat desde que le descubrí en La Reina. Ayer, de hecho, volví a ver El curioso caso de Benjamin Button y me volvió a emocionar.

Me encantan estos repasos que haces, seguro que a alguien se le van quedando algunos nombres y prueba a escuchar este género más allá del celuloide.

22/6/09 13:46  
Blogger S. Dedalus said...

Si ya no continúa esta serie de entradas, yo recomendaría a Wim Mertens. Muy del estilo de Michael Nyman aunque creo que con menos filmografía que él.

24/6/09 21:07  
Blogger Reverendo Pohr said...

Seguro que Ilúvatar se acordará tambíén de aquellos que no ganan (ni han ganado ni ganarán) oscars ni globos de oro, pero han hecho su aportación al mundillo y nos han dejado alguna hermosa partitura...

25/6/09 8:34  

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