lunes, septiembre 21, 2009

Buscando una fórmula

¿Algún día invertiremos en serio en I+D en lugar de comprar la tecnología?
Cuando estudíabamos filosofía en el colegio nos contaban aquello de: "si existe una manera de explicar el mundo, es a través de las matemáticas". Detrás del uno viene el dos y a continuación el tres, seguidos por el cuatro, el cinco, el seis,... y así hasta que nos cansemos puesto que existen infinitos números. Por ese motivo, en muchas ocasiones explicamos nuestra vida siguiendo una sucesión de pasos (numéricos): pasa esto, después lo otro y a continuación lo siguiente. 1,2,3. Pero la naturaleza es compleja y, claro, las matemáticas también. Surgen condicionantes, relaciones causa-efecto susceptibles de cambio (David Hume decía que no podíamos afirmar que esa relación no existía en realidad, sino que la establecíamos a partir de nuestras experiencias, propias o ajenas, pasadas), procedimientos que no se basan en la lógica, sucesiones de números no naturales, ect. Y ahí es dónde comenzamos a perdernos. ¡¡¡Malditos números complejos!!!!

Supongo que se puede considerar desesperante. Es en aquella situación en la cuál algo no surge como esperabas y comienzas a dar vueltas a la cabeza para conocer, sin éxito, dónde estuvo el error. ¿Dónde estoy fallando? ¿No se suponía que sabía de esto?. No lo suficiente, al parecer. Y por no saber no sabes ni tan solo que no sabes, consecuencia de querer vivir deprisa y de pretender resolver el acertijo lo antes posible (los test-psicotécnicos nos ponen a prueba en ese sentido). Más bloqueo. No es lógico. Más frustación. Es entonces cuando comenzamos a buscar una fórmula, La Fórmula, aquella que es milagrosa para salvarte del desasosiego, pretenciosa para llevarte sin demora a dónde pretendías llegar y adecuada para encontrar el equilibrio que estabas comenzando a perder. En definitiva, una fórmula matemática que sea tan perfecta que te permita la menor exposición posible al azar y te coloque un paso por delante del resto; Porque, después de todo, estar en superioridad, como condición sine-qua-non de una posible manifestación de poder, es un dulce de lo más más goloso y gozoso que todos los que puede tener cualquier ego humano.

Un truco o trampa se puede calar, se puede copiar y se puede evitar. Es un recurso temporal que te puede ayudar en un momento puntual. En cambio, encontrar un patrón adecuado y preciso en cualquier "carrera" te otorga una ventaja que, mientras los demás se preocupan por neutralizarla, tú puedes seguir avanzando en cualquier otro sentido. Por ese motivo, la queremos encontrar como Gollum ansía en "Anillo Único".

Sin embargo, en ocasiones nos obsesionamos tanto por ver el árbol que no vemos el bosque. Especialmente cuando creemos que estamos en una "carrera". A veces repasamos una y otra vez los signos de la ecuación cuando posiblemente el error está en la definición (al igual que muchos problemas prácticamente te dan la solución en su propio enunciado) . La mayoría de las veces, el verdadero deleite está en buscar encontrar la fórmula y en la satisfacción que supone encontrarla, y no tanto en emplearla. Después de todo, todo el esfuerzo empleado te aporta personalmente (hace propia cualquier cosa) mucho más que simplemente aplicar lo que otros han hecho. Quizá por ello siempre es mejor tener criterio propio (la repercusión es otro tema) que no "clonar" el de los demás. Siempre será tuyo (el reconocimiento es también otro tema), como el hijo que nace de una mujer o la obra que surge de un creador. O incluso cualquier idea que sea propia.

¿Quieres encontrar la solución? Define bien la fórmula y dedicalé el tiempo que haga falta.

4 Comments:

Blogger Juan Rodríguez Millán said...

Soy de los que cree que en la vida hay pocas fórmulas infalibles. Somos tan distintos unos de otros y vivimos con unos condicionantes tan diferentes, que lo que sirve para uno no tiene por qué servir a otro. De eso no tengo dudas. Del camino sí, siempre. Pero, como bien dices, lo andaré con mi criterio, no con el de los demás. Y quien no lo entienda, tampoco tiene por qué acompañarme. Siempre habrá gente a los lados del camino que gustarán de recorrerlo conmigo.

22/9/09 13:14  
Blogger Reverendo Pohr said...

Creo que algo sí está claro: una de las mejores fórmulas existentes es el trabajo. Si dedicas tiempo y recursos y le pones paciencia y voluntad, siempre llegas a algún lugar y no faltará gente que quiera aprender de ti. No obstante, no se puede estar en todo y es bueno saber en qué centrarse.

29/9/09 10:25  
Blogger C.C.Buxter said...

Yo tampoco soy muy dado a las fórmulas; la vida es tan imprevisible, que es muy difícil dar con el método correcto. Por eso tampoco creo en el tópico según el cual "hay que conocer la historia para no volver a repetirla".

Partiendo de esa base, sí que es cierto que pueden hacerse cosas para minimizar los riesgos. Una, como dices, el trabajo constante. Otra, como dice Juan, tener criterio propio. Al fin y al cabo, ya lo dijo Kipling en su "If": "si mantienes la calma mientras todos la cabeza perdieron y te censuran... serás hombre, hijo mío". Así, al menos, si uno no logra lo que quiere no tiene el fácil consuelo de echarle la culpa a los demás...

29/9/09 11:28  
Blogger Reverendo Pohr said...

Hombre,Buxter, piensa que algunas religiones orientales (hinduismo, taoismo, budismo) e incluso la filosofía occidental creen en un concepto circular de la historia (el "eterno retorno" de Nietzsche). Otra cosa es que repita exactamente igual (recuerda la alusión de "El Oráculo" de Matrix a la necesidad de cambios para que pueda producirse el Reloaded) o que el ser humano no pueda evitar caer repetidamente en los mismos errores.

Decía Murphy en una de sus leyes que "errar es humano; culpar a los demás por estos errores, es más humano todavía". Pero más allá de la cuestión de responsabilidad, una vida propia debe ser eso: propia. Y como decía Morpheo "no hemos nada mal.Ha salido como debía salir". No somos completamente libres, pero sí un poco. Aprovechemosló.

30/9/09 12:27  

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