miércoles, diciembre 16, 2009

Cartas desde Yakarta (o Indonesian Facebook)

Prita Mulyasari era una simple y desconocida empleada de banca, madre de dos hijos, que, en pleno ataque de paperas, acudió a un hospital privado de Yakarta (Indonesia): el Omni International Hospital. Ella, que nunca había sufrido una enfermedad parecida anteriormente, simplemente se encontraba mal y no sabía cuál era el origen de sus males por lo que, al ser erróneamente diagnosticada de dengue, no puso reparo al tratamiento que debía pagar por su bolsillo. Óbviamente fue peor el remedio que la enfermedad. Tras recuperarse, tardaría bastante en olvidar el mal trago que le habían hecho pasar y, claro, hizo lo que cualquiera de nosotros haría ante un pésimo servicio recibido: poner a parir al hospital. Más que nada porque, para más INRI, el médico de turno además hizo lo posible para no reconocer su error de diagnóstico, llegando a mentir sobre los resultados de las pruebas. No fuera a ser qué, además de no cobrar, encima el hospital tuviera que indemnizar a la paciente por haber estado a punto de matarla.

Podría haber ido a la televisión a explicar su vida, pero no. Simplemente envió un mail a un grupo de amigos explicando su increíble experiencia. Y como realmente la historia no tenía desperdicio, estos amigos reenviaron el mail y el contenido de éste apareció en blogs y páginas web. A alguien de dicho hospital no le debió hacer gracia el tema y se puso en contacto con la ex-paciente para que, públicamente, se retractara. Mulyasari se negó y, de esta manera, comenzó el embrollo.

El hospital decidió denunciar por la vía civil y por la penal a su ex-paciente por "difamación", amparándose en una controvertida ley indonesa de Información y Transacciones Electrónicas, que puede responsabilizar a un ciudadano por una declaración privada si ésta tiene un alcance público y perjudica el honor y la reputación de cualquier particular; Sobretodo si tiene potencial repercusión negativa en su actividad económica. Y el pasado mes de mayo, un tribunal civil le dio la razón al hospital. Mulyasari fue declarada culpable y condenada a indemnizar al hospital del que había despotricado con 262 millones de rupias (17.000 €), una cantidad desorbitada e impagable por un particular corriente.

La misma Red que ayudó a conocer el caso asistió estupefacta ante semejante barbaridad y no tardó en movilizarse. Desde la blogosfera y facebook se llevaron a cabo intensas actividades de difusión y protesta que se extendieron como la pólvora por toda Indonesia. Cuando Mulyasari fue detenida, más de 100.000 personas firmaron por su liberación inmediata. La presión social fue tal que la acusada hubo de ser liberada tras tres semanas “preventiva”. Y el pasado mes de junio, un Tribunal Penal de Yakarta se vio con la obligación moral de acabar exculpándola.

Debo decir que Indonesia me resulta un país ciertamente asombroso e interesante. Es el estado con mayor población de religión musulmana del mundo, con 207 millones de practicantes (2009), 36 millones más que Pakistán. Al estar constituido por tantas islas, es un estado bastante descentralizado y se pueden encontrar provincias dónde el islam está tan arraigado que las leyes se basan en la Sharia, en convivencia con otras de población mayoritariamente hindú (Bali), católica (Nusa Tengara Oriental) y protestantes (Molucas, Papúa). Cuentan con una constitución que propugna la libertad religiosa y en la capital, Yakarta, y en gran parte de las islas de Borneo y Sulawesi la legislación es laica. La educación en temas de valores sociopolíticos como democracia y ciudadanía es obligada en todo el territorio y se comenta que incluso las escuelas coránicas acatan la impartición de asignaturas en este sentido. Y aunque la práctica del Islam crece día a día, la población suele manifestarse electoralmente reacia a una radicalización religiosa en la política pública: los partidos más radicales, que proponían legislar sobre la vestimenta femenina y los hábitos públicos a nivel estatal, han sufrido un retroceso considerable en los últimos años. Algo sorprendente para ser un país mayoritáriamente musulman. Pero no solo eso. La gran cantidad de cibernautas indonesios también deja claro otra cosa: está ámpliamente extendida la idea de que la tecnología y el progreso no tienen porque ser enemigas de su religión. Y con ejemplos como éste ayudan mucho a romper con la imagen estandarizada que tenemos en occidente sobre el Islam.

Los bloggeros (y facebooks) indonesios promovieron una campaña, “Help Prita”, dirigida a la recaudación de monedas (para evitar distinciones sociales sobre el origen de la ayuda) para el pago de tan brutal indemnización. De momento, ya acumulan 6 toneladas de monedas. A principios de diciembre se confirmó la sentencia civil, pero el hospital, cansado de tanto espectáculo y de la publicidad que este caso está generando, ha propuesto renunciar a la indemnización si Mulyasari retira la apelación y pone fin a tanta algarabía popular.

8 Comments:

Blogger Juan Rodríguez Millán said...

El caso es sencillamente espeluznante y da idea de hasta dónde puede llegar en su miseria el ser humano. Y de lo viciado que está el sistema que rige nuestras vidas. Hasta la denuncia del hospital, iba a decir que esta mujer se merece un aplauso, porque así es cómo se denuncian las injusticias. Después de la denuncia, entiendo los motivos por los que tanta gente no está dispuesta a abanderar causas perdidas. Nos jugamos mucho, por lo visto.

Un placer volver a leerte, Reverendo, espero que hayas vuelto para quedarte y seguir contándonos historias como ésta.

16/12/09 13:40  
Blogger Lansky said...

Tildar de increible la historia es desde luego ser un ingenuo. Es tan bestia que debe ser verdad. Yo no me había enterado. No conozco Indonesia, pero he estado al lado, en las 'otras' tres cuartas partes de esa isla gorda que se llama Borneo, trabajando unos meses, y alucinaba. Al revés que África, que contiene sociedades claramente pre-europeas, por decirlo de algún modo, Borneo tiene sociedades pre y post y a la vez. Viejísima y al par primitiva en ocasiones, quiero decir. Y a estos países, tan incomprensibles para los códigos de un europeito común, se va la gente de vacaciones (y aventura, como ellos dicen)

Muy buen post.

17/12/09 13:27  
Blogger Lansky said...

Perdón, quería decir que no conozco Malasia, o Malaysia como dicen ahora, no Indonesia, que es la parte de Borneo en la que precisamente he estado.

17/12/09 13:29  
Blogger Reverendo Pohr said...

Te estoy agradecido, Juan,por los ánimos. Aunque nunca me he ido del todo.Simplemente, estás menos animado a recrearte escribiendo.

Las injusticias y los excesos suelen producirse en un marco de silencio colectivo, frecuentemente causado por comodidad, por miedo o egoismo. Sin embargo, alguien debe dar el primer paso para denunciarlo y eso requiere valentía (o mucha valentía). Uno afronta mejor cualquier dificultad cuando se siente apoyado y comprendido.

Bienvenido, Lansky. Te tenía visto en "Conciertos y Desconciertos" y me honra tenerte por aquí. No estado nunca en Indonesia pero algo he leído en algún artículo del National Geographic y es uno de tantos países inclasificables (quizá por nuestra fea costumbre occidental de clasificar algo tan orgánico como es la geografía política).La complejidad geográfica, tanto física como sociopolítica, del sudeste asiático y oeste de Oceanía es espectácular. Y aún así, una historia como ésta, dónde en un hospital están a punto de matar a una persona y, encima, le deban pagar una millonada porque hablan mal de él, es algo surrealista...pero que podría haber pasado perfectamente en Estados Unidos o en algún país europeo. En cambio, el apoyo a una mujer damnificada a través del uso de las nuevas tecnologías se ha producido en un país musulmán que mucha gente considera del tercer mundo. Se rompen bastante moldes.

Si no recuerdo mal, en Borneo, además de Kalimantan (Indonesia), están Brunei y una pequeña parte de Malasia, no?. Que haya tres estados diferentes en una única isla ya dice algo sobre lo poco convencional que resulta para nuestros ojos esa parte de la Tierra.

Greeetings

17/12/09 14:58  
Blogger Lansky said...

Así es. Entrar en el sultanato de Brunei es relativamente sencillo estando ya en Borneo, pero al final lo fui dejando y no fui. Como sabes el sultán es una de las dos o tres primeras fortunas del mundo (como la reina de Inglaterra, por otra parte). Muy acertadas tus reflexiones sobre los topicazos con que se suelen reducir las complejidades geopolíticas. La partición de la isla es resultado de su colonización europea (como a otra escala las de África), la parte grande era holandesa, la otra inglesa, incluyendo Bruney.

18/12/09 8:20  
Blogger Dani said...

Se suele confundir árabe con musulmán cuando resulta que no todos los árabes son musulmantes ni todos los musulmanes son árabes.

Indonesia es el ejemplo que el Islam no tiene porque ser antagónico con los derechos humanos o la idea de democracia o progreso. Otra cosa es hablar del mundo árabe:¿Porque de Marruecos a Arabía Saudí no hay ningún país árabe plenamente democrático?

20/12/09 21:51  
Blogger Reverendo Pohr said...

Lanski, no todos los días se tiene oportunidad de visitar Brunei Darussalam, je,je. La zona parece fascinante, como tantos lugares del planeta lejos de nuestra tierra y visión occidental. El mundo es tan grande y complejo y tenemos tan poco tiempo!! (y lo desaprovechamos aún más)

Efectivamente, Dani, las diferencias entre las culturas árabes y las asiáticas son considerables. Pero, incluso dentro del mundo árabe, el islam puede ser también muy diferente según que zonas. Sobre su democratización, supongo que tendrá algo que ver también su descolonización: muchos países nunca han logrado ser realmente independientes y han estado tan atados a los intereses económicos europeos que no pueden decidir su propio modelo de estado. Y dónde interese negociar con unas pocas élites, que se "quiten los controles del pueblo".

De todas maneras, no sé tanto de antropología o geografía humana para conocer bien porqué el islam del mundo árabe ha evolucionado de una manera diferente al existente en otros lugares.

23/12/09 11:55  
Blogger ´´Saray´´ said...

Me parece tristísimo que esta señora además de tener que sufrir tal negligencia médica (que en mi opinión le da todo el derecho luego a ejercer la libertad de expresión y advertir a otros de no ir a ese médico matasanos...) ahora también tenga abierto un expediente policial y haya tenido que pasar por juicios etc.
El mundo va hacia atrás como los cangrejos.

25/3/10 2:56  

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