miércoles, marzo 03, 2010

Mensajeros de Ilúvatar (V)

Aprovechando que se aproxima la Gala de los Óscars, aprovecharé para rememorar a algunos compositores de bandas sonoras que no había mencionado anteriormente.

El favorito de este año para la categoría de "Mejor Banda Sonora" de los Óscar es el norteamericano Michael Giacchino, que ya me recomendaron (concretamente Juan) en el primer post temático que escribí al respecto. Muy próximo al productor J.J.Abrams y colaborador de Pixar, Giacchino ha sido nominado este año por su labor en la película de animación "UP", repitiendo la nominación que recibió hace dos años por otra película animada (Ratatouille). No obstante, muchos aficionados a las series podrán reconocer su sello en "Alias" y, especialmente, en "Perdidos" (Lost). Desde que obtuvo hasta 5 premios por su trabajo en "Los Increíbles", ha mantenido una prometedora carrera pese apenas superar los 40 años.

Uno de los competidores de Giacchino en puja por el premio de la Academia Norteamericana es James Horner, compositor de "Avatar" (Cameron, 2009) del que ya hablé anteriormente. No obstante, parte de este premio debería corresponder a otro joven compositor yankee: Steve Jablonsky. Al igual que su compatriota, Jablonsky se ha dado conocer por su producción de música para videojuegos, aunque en el cine se ha decantado más por las películas de acción, dónde se ha convertido en partner del efectista director Michael Bay. Es más, que la elección de Jablonsky al frente de la música es bastante más brillante que la que hace Bay de sus guionistas. La Matanza de Texas (2003), Transformers (2007) y La Isla (2005) es muestra de ello.

Aparte de juventud, ambos compositores comparten algo: reconocen estar inspirados, sobretodo Giacchino, por otro conocidísimo músico de New Jersey: Randy Edelman. Edelman no solo fue, durante algunos años, compositor musical de espectáculos deportivos: a él se le debe la conocida melodía de la serie "McGyver". No obstante, creo que habría que agradecerle dos grandes joyas que ha dejado para el mundo del cine: las melodías épicas de Dragon: The Bruce Lee Story (Rob Cohen, 1993) y Dragonheart (Rob Cohen, 1996) , especialmente la composición "To the Stars" para ésta última.
Un poco más veterano es el libanés Gabriel Yared, un compositor bastante presente en el cine francés de los 80. El reconocimiento que tuvo cuando obtuvo su primer Premio César (El Amante, 1992) le empujó a tomarse las cosas con más tranquilidad hasta que, en un año dónde las producciones independientes destacaron sobremanera (1996), el director Anthony Minghella le ofreció hacerse cargo de la música de El paciente inglés, que le supuso hacerse un nombre en Estados Unidos. En un solo año ganó un Óscar, un Globo de Oro y un Grammy. City of Angels (1998), The Talented Mr. Ripley (1999), Cold Mountain (2003) o Troya (2004) sirvieron para consolidar su buena reputación, si bien hace ya algunos años que no se deja ver tanto en Hollywood.
Un año antes de que Yared tuviera su gran año, en Estados Unidos se dio a conocer a otro compositor especializado en música de orquesta. Antes que el libanés, el pianista argentino Luis Bacalov consolidó una larga trayectoria y entró en la historia musical del cine con su memorable trabajo para El Cartero (y Pablo Neruda, 1995), que le representó el reconocimiento en Hollywood (ganó el Oscar), y sirvió para que, después de muchos años, una película italiana tuviera una considerable proyección mundial (toda una antesala de lo que ocurriría dos años después con el éxito de "La Vida es Bella"). Aunque su obra no sea bastamente conocida, su estilo ha hecho escuela. Hasta el punto que un director como Quentin Tarantino le fichó para algunas piezas de Kill Bill...
Y si un compositor de orquesta Bacalov destacó como pianista, otro famoso compositor, muy vinculado a Clint Eastwood, era saxofonista: Lennie Niehaus. El arreglista de Saint Louis comenzó a trabajar para el cine a edad bastante avanzada, pero tuvo 20 años bastante intensos, en los que se hizo cargo, entre otras, de las bandas sonoras de Cazador blanco, corazón negro (1989), Sin Perdón (1992), Un Mundo Perfecto (1993), Los Puentes de Madison (1995),Medianoche en el Jardín del Bien y del Mal (1997), Deuda de Sangre (2002) y Mystic River (2004). No es de extrañar que muchos consideren de culto el cine de Clint Eastwood y que, una parte de culpa, la tenga el veterano Niehaus.
Para acabar, solo mencionar a una de las primeras celebridades en las categorías musicales en los inicios de los Óscars: Bernard Herrmann. En común con los anteriores citados, fue instrumentista, contó con un buen curriculum en música para series, tuvo trayectoria de inicio fulgurante y... colaboró en la banda sonora de Kill Bill, ya que Taratino también le recuperó del olvido. Herrman fue doblemente nominado en 1941 y, pese a ser más conocido su trabajo en Ciudadano Kane, fue premiado por su otra obra: El Hombre que Vendió su Alma. Todos los aficionados al cine de Alfred Hitchcock conocen a Herrman, lo sepan o no lo sepan. Él es el creador de la música de Vértigo y Los Pájaros, el mismo que nos destrozó oidos y nervios en Psicosis. Tiene en su repertorio muchos clásicos del cine (Sinué el Egipcio, El Cabo del Terror) incluído del fantástico (Ultimatum a la Tierra, Farenheit 451, Viaje al Centro de la Tierra). Y una vez fallecido, fue de nuevo doblemente nominado a título póstumo por Fascinación y Taxi Driver. Después de todo, para que entrar solo en la historia cuando puedes ser también leyenda...

1 Comments:

Blogger Juan Rodríguez Millán said...

Grande, grande, grande Giacchino, sí señor... Su Oscar, la mayor alegría de la noche del domingo. Creo que es el compositor contemporáneo que mejor sabe entender el tono de las historias a las que pone música. Además de lo que citas de él, recomiendo fervientemente su visión de Star Trek. Maravillosa.

Mira, no sabía que Randy Edelman escribió la sintonía de McGyver, je, je, je... No me convence mucho, pero Dragonheart es una pedazo de obra maestra. Con 'To the stars' lloro siempre.

Y Bernard Herrmann son palabras mayores... Siempre cuento la misma anécdota, pero es que me parece genial. Hitchcock no estaba convencido con el montaje de Psicosis y Hermann le dijo que se fuera de vacaciones, que le dejara trabajar y a ver qué le parecía con la música. "Vale, pero no pongas música en la escena de la ducha", le dijo. Glorioso...

10/3/10 23:35  

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