viernes, octubre 08, 2010

No sin mi razzie


Si Sarko aspira a conseguir su premio, otros líderes del mundo ya lo consiguieron con anterioridad. En 2005, George W.Bush fue premiado con 2 premios Razzies (los llamados "anti-oscars") por sus "interpretaciones" (son varias) en la película Farenheitt 9/11 (M.Moore, 2004) . No todos los dirigentes tienen la fortuna de aparecer en largometrajes como si estrellas de cine se tratara, si bien sus actuaciones cuotidianas, muchas fuera de la pequeña pantalla, pueden no tener desperdicio. Más allá del cine tendencioso de Moore, del sesgo ligeramente elitista de los Premios Razzies o del uso (mal)intencionado de una figura pública en su peor versión, hay que reconocer que el personaje que acapara más minutos en dicha película, el ex-presidente norteamericano, era mucho más teatral que uno de sus antecesores, el otrora actor Ronald Reagan, y mucho más natural que el actual gobernador de California, el también ex-actor Arnold Schwarzenegger. Sin duda era merecía el premio. Lástima que su personaje fuera real y que realmente no hubiera estado actuando. Hay personas en el mundo que soñarían con que dicho personaje y las decisiones que tomó (o dicen que tomó) nunca hubieran abandonado la celuloide. O tal vez, que podrían haberlo soñado.

No obstante, no hay que caer en el dramatismo. Ni corto ni perezoso, el magazine foreignpolicy ha elaborado su particular terna para "peor ex-presidente democrático del mundo". No es especialmente noble una competición desmeritocrática, con el añadido que un mal ex-presidente no tiene porqué ser peor que un mal presidente en activo (quizá porque éste último cobra directamente del erario público), pero han citado entre los 5 favoritos a uno que gobernó en España. De todas maneras, con todos los países existentes en el mundo y todo lo que está cayendo en contra de los actuales gobernantes, cuesta creer que haya alguien que les pueda eclipsar. Pero hay están, trabajándoselo. Aunque, supuestamente, solo se representen a si mismos como particulares, tiene su mérito destacar por sus actuaciones estelares en contra de la Democracia que una vez los eligió.


Es curioso el artículo. El primero que cita es al ex-canciller alemán, Gerard Schröder, por sus muestras de comprensión hacia Rusia cada vez el gobierno ruso cometía alguna violación de los derechos humanos en su territorio, su labor mediadora en favor de empresas rusas (Gazprom) o su labor posterior para que Alemania sea más dependiente de Rusia a nivel energético. ¡Vaya! Y pensar que lo que dijeron en su día del ex-canciller Willy Brandt por la Ostpolitik. No deja de ser raro que el principal valedor extranjero de Rusia sea un ex-canciller alemán. ¿Es necesariamente malo eso? Bueno, depende según se mire. Pero, imagino, alguno pensará que el Oso de oro‎ de Berlín es un hermoso colofón para una larga trayectoria política.

Otros a los que cita son: el ex-presidente de Nigeria, Olesegun Obasanjo, que es todo un enviado de la ONU en África, pese a que comparó en público la homosexualidad con la zoofilia (en un mensaje envíado al ex-secretario general de la ONU, Kofi Annan). Al parecer, su imagen ha salido un poco perjudicada por acostarse con su nuera, por recibir sobornos de la empresa norteamericana Halliburton o por emplear a su hija senadora para aprovar una reducción presupuestaria considerable en sanidad para poder pagarse su pensión vitalicia; el ex-presidente (y ex-actor) filipino Joseph Estrada tampoco goza de prestigio internacional, sobretodo después de ser condenado a cadena perpetua por su gestión de gobierno (duró medio mandato), que incluía "gabinetes nocturnos" (¿para qué quieres una inmensa sala de reuniones cuando puedes contar con un inmenso salón en un bar musical?). El tener, y reconocer, una cantidad ingente de hijos ilegítimos o romper la promesa por la que recibió el indulto presidencial (abandonar la política de por vida), hacen de este individuo un ex-presidente algo singular; y el ex-presidente thailandés Thaksin Shinawatra es otro adalid de la corrupción y el fraude, hasta el punto que llegó a vivir un año con nombre falso en Alemania y usar pasaportes falsos para viajar por el mundo. De hecho, incluso Thailandia declaró que no tendría relaciones diplomáticas con Camboya mientras permaneciera en el cargo de Asesor Económico de ese gobierno. Lo peor es que tiene su grupo de seguidores en Thailandia, los "camisas rojas", a los que arenga desde el exilio para que organicen manifestaciones en contra del gobierno, sea el que sea, y pidan su regreso.

En el mundo hay dirigentes que son de lo peor y podríamos pensar que estos cuatro tampoco son para tanto. Pero, bueno, si a esta "banda" se añade al ex-presidente Aznar... Y es que Foreign Policy también repasa el papel de Ansar en la esfera internacional. Al servicio de la corporación mediática del multimillonario Rupert Murdoch, sus declaraciones son consideradas algo extremistas incluso fuera de España. Tachar a los ecologistas de "secta" o "abanderados de la bandera del apocalipsis que buscan restringir las libertades individuales como los comunistas" (hay que recordar que él, como presidente de España, firmó el Protocolo de Kyoto), o pedir a los musulmanes que pidan perdón por invadir la Península Ibérica son ejemplos de alguien que, lejos de aprovechar su figura para mejorar el mundo, busca su mero lucro personal (empleó dinero público para costearse la Medalla del Congreso estadounidense) y se permite el lujo de criticar constantemente al gobierno de su propio país o, incluso, el del país de acogida (ese que gobierna Obama "el Exótico"). La crítica a la normativa de tráfico que regulaba velocidad y controles de alcoholemia a los conductores bajo el pretexto: "no me gusta que me digan a qué velocidad debo conducir" o "nadie me debe decir cuánto debo beber, la libertad consiste en eso. ¿Quién es nadie para decirme cómo debo conducir?. Dejadme beber vino en paz, que no le hago daño a nadie" causó bastante revuelo.

Mal ex-presidente no sé si será (no sé qué es eso) ni si aspira a un Goya o a un Óscar, pero creo que muy cuerdo no anda este hombre. Y un ex-compañero de la universidad, que trabajó hace varios años de freelance en Washington me lo vino a confirmar cuando me comentó en una ocasión que, en ciertos círculos políticos, de lo que poco se ha publicado en España, se comentaba que el papel de conferenciante de Aznar se había reducido por la fuertes depresiones que sufría y el riguroso tratamiento al que se sometía. De ese comentario, hace 4 ó 5 años. Así que, igual, no está actuando...