miércoles, mayo 26, 2010

Una tarde en el Congreso (II)

Bueno, supongo que debería decir "Una tarde en el Senado". Muchos se preguntan por qué hay desencanto con la política. Y la sesión de ayer en el senado podría ser un ejemplo: un gobierno en evidencia por errores estúpidos y una oposición de circo montando el numerito (estaban en el Parlamento, no en un estadio deportivo). Podríamos consolarnos, tristemente, en que nuestros representantes políticos no acabaran como en Ucrania hace un mes. Pero, por lo que parece, habría que recordar a sus señorías que son representantes de la ciudadanía y deben guardar las formas que establece el reglamento. Quiénes no formamos parte de la Cámara y no estamos sometidos a su normativa, podemos exteriorizar con mayor libertad nuestra indignación. Estos señores, en cambio, reciben una generosa remuneración y mantienen la prerrogativa del aforamiento, para que se comporten como lo que son: REPRESENTANTES.
Por otro lado, también habría que recordar que la gestión del presidente del gobierno, sea del partido que sea, siempre es susceptible de ser criticada. Para algo esta reconocida "la oposición". Pero de ahí a que un cargo público representativo se tome la licencia del insulto, ya es excesivo. Si bien los miembros de las cámaras representativas democráticas cuentan con la inviolabilidad parlamentaria, también deberían ser sancionados por sus abusos fuera de su función en las cámaras. En el mundo del deporte se castiga todo exceso verbal que tenga como objetivo deslegitimar a las instituciones que lo rigen y se pide a los deportistas que den ejemplo. No entiendo porqué a los políticos no se les puede exigir lo mismo. Sus desmanes, no solo son una pésima refencia, sino que suponen un descrédito a todo el sistema. No se insulta a la persona. Se desprestigia el cargo. Si los representantes de los poderes públicos pueden decir lo que les plazca de si mismos, ¿cómo demonios va a respetar el Pueblo la autoridad que representan?. Si al actual presidente le tachan de "bobo solemne" (dixit por M.Rajoy), de "miserable" (R.Barberá), etc... ¿podrán decirle los demás parlamentarios a sus críticos cosas, como Zopaz o Ballenato?
Triste favor se hace a la democracia con espectáculos como los de ayer. Seguro que no ocurrirá lo mismo, de aquí a dos semanas, cuando el Club Bilderberg se reuna en Sitges (Barcelona). Que tengan su reunión en España no deja de ser curioso. Y, además, contará con la asistencia de Zapatero. Con la fama de manipulador de masas global que tiene el Bilderberg, ¿será para preparar la victoria electoral de actual presidente de aquí a dos años?. Madre mía, lo que se puede venir encima.

4 Comments:

Blogger Juan Rodríguez Millán said...

Yo hace mucho tiempo que perdí la confianza en que los políticos sean educados, correctos y adecuados a su función pública. Sólo hay una mínima esperanza de mejora: que gobierne el PP. Triste, muy triste, pero si ellos tienen el poder, los demás son más correctos con ellos. Si ellos están en la oposición, enfangan todo lo que pueden.

Pero estoy contigo. Creo que sería necesario, ya, crear un reglamento de conducta. Cuando Manuel Marín expulsó a Pujalte del hemiciclo en una ocasión, la primera en democracia, aplaudí a rabiar. Lástima que al pobre Marín le cayeran palos por todos lados (pero siempre desde el mismo lado) por aquel incidente...

26/5/10 13:42  
Blogger Miroslav Panciutti said...

Lamentable, sí ... Tanto como para que la parodia de ayer noche de Berto (el de Buenafuente) sobre el incidente resulte absolutamente certera. Cuando se refirió a los insultos que Barberá endilgó a ZP enumeró, entre ellos, el de político. Ahora bien, ¿nos merecemos otros políticos?

27/5/10 10:35  
Blogger Lansky said...

No son educados porque en el fondo no son demócratas y por tanto, no respetan la opinión ajena.

Esto sólo lo arreglan largos periodos de tiempo y ciudadanos bien educados durante generaciones.

10/6/10 10:24  
Blogger Reverendo Pohr said...

Juan, esta oposición del PP es despreciable e hipócrita. Podria decirse que se apoya en la clásica autosuficiencia y arrogancia moral de la derecha. Pero no se puede echar la culpa a la ideología de la falta de educación y responsabilidad de ciertos individuos.

pero, respondiendo a Miros, creo que estos son los políticos que nos merecemos. ¿Cuántos de ellos están tan acostumbrados a que les rían las gracias? Y no lo digo por sus propios militantes de partido. El resto de la sociedad está plagada de simpatizantes y afines, autodenominados apolíticos (horror de término) o apartidistas, pero que son igual de pelotas y lameculos. No se afilian a nada, pero buscan al político de turno para que les ayude a título individual.

Lansky, falta mucha cultura política democrática (almenos, en términos de responsabilidad participativa). Lo que no sé si esta cultura es una utopía o será resultado de la evolución resultante de la interacción gobernantes-gobernados tan fascinante que tenemos.

10/6/10 12:30  

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